Capítulo 33 Capítulo 34

Ámbar

El silencio del auto me vino bien, porque tenía demasiado que ordenar en la cabeza.

Adriano manejaba a mi lado, callado, y yo miraba por la ventanilla la noche pasar, con los brazos cruzados y un nudo en el pecho que no tenía nada que ver con el guardia gritando en esa bodega. Bueno, un ...

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