Capítulo 36 Capítulo 37

Ámbar

Entré a la mansión casi corriendo, con el corazón en la garganta, huyendo de un auto y de una pregunta que había estado a un segundo de contestar.

¿Qué eres tú de ese hombre? Confía en mí, por una vez.

Y yo casi le digo. Casi le suelto todo. En la oscuridad de ese auto, con él tan cerca, co...

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