Capítulo 42 Capítulo 43

Adriano

A la mañana siguiente, Ámbar amaneció convertida en piedra otra vez.

Bajó al desayuno con la coraza puesta hasta los dientes, me dio los buenos días como se los da uno a un desconocido en un ascensor, y respondió a todo lo que le dije con monosílabos. Ni una pulla. Ni un sarcasmo. Ni s...

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