Capítulo 53 Capítulo 54

Ámbar

No podía moverme.

Estaba en el sofá de la oficina de Bruno, donde él me había dejado caer cuando las piernas dejaron de responderme, con el cuerpo muerto y la cabeza viva, gritando por dentro, igual que aquella noche en el diván. La droga me tenía atrapada en mi propia piel. Veía. Oía. S...

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