Capítulo 57 Capítulo 58

Ámbar

Tocaron dos veces.

No contesté. Estaba sentada en el piso, con la espalda contra la cama y la mejilla todavía caliente de las cachetadas de Ariadna, mirando la ventana aclararse. No había dormido. Sultán había pasado la noche del otro lado de la puerta, rascando cada tanto, y en algún mo...

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