Capítulo 195 La quiero

Sebastián se dejó caer en el sofá de cuero como una cáscara de hombre, como si cada onza de fuerza se hubiera drenado de su cuerpo. Sus ojos se cerraron con fuerza, las cejas fruncidas en un profundo surco, una fina capa de sudor formándose en su frente.

En la oscuridad detrás de sus párpados, las ...

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