Capítulo 39 Una disculpa demasiado tarde

Sebastián aún lucía pálido, su cuerpo mostrando la leve rigidez de alguien que aún no se ha recuperado por completo. Sin embargo, sus ojos eran tan agudos como los de un halcón, y el aire a su alrededor llevaba el peso de un hombre acostumbrado desde hace mucho tiempo a mandar.

Cerró la distancia h...

Inicia sesión y continúa leyendo