Capítulo 163

Elodie ni siquiera miró el teléfono.

El aparato vibraba sobre el escritorio de caoba, insistente y frenético, empeñado en interrumpir el hilo de sus pensamientos. Era Dante. Su nombre parpadeaba en la pantalla, iluminada por los rayos de sol que atravesaban el polvo de la biblioteca de la casa de l...

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