Capítulo 32

Punto de vista de Dante

Casi amanecía cuando llegamos a la finca de la Manada Bellini del Norte.

Liora se había quedado dormida en el coche mucho antes de que cruzáramos las puertas. Tenía la cabecita apoyada contra el asiento de cuero y su respiración suave empañaba la ventanilla. La llevé en bra...

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