Capítulo 37

PUNTO DE VISTA DE ELODIE

No sabía por qué me temblaban las manos sobre el volante. Tal vez fuera por el tráfico que se entrecruzaba a mi alrededor. O quizá por la tormenta atrapada en mi pecho, negándose a estallar.

Cuando llegué a la finca, el cielo se había teñido de un violeta tan oscuro que pa...

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