Capítulo 14

Jonathan estaba a mi lado. Su expresión cambió de preocupación a alarma.

—Aria, necesitas sentarte. Estás pálida.

—Estoy bien. —Intenté ponerme de pie, pero mis piernas no cooperaron.

Él me agarró del codo y me guió de vuelta a la silla. Su mano estaba firme. Profesional. Nada más que un médico a...

Inicia sesión y continúa leyendo