CAPÍTULO 137

La perspectiva de Serena

Kaidon se movía como una tormenta—rápido, brutal e imparable.

Cada músculo en su enorme cuerpo se tensaba con precisión, cada golpe era contrarrestado antes de que siquiera llegara a su destino. ¿Y yo? Estaba pegada a su espalda como una maldita espina, agarrándome a su pe...

Inicia sesión y continúa leyendo