CAPÍTULO 141

La respiración de Darius era superficial, entrecortada. Su cuerpo temblaba bajo mi agarre, su garganta en carne viva por la presión de mis garras. Su pulso latía frenéticamente contra mi palma, un ritmo desesperado de miedo.

—P-por favor… —jadeó, apenas capaz de formar las palabras—. Prométeme… que...

Inicia sesión y continúa leyendo