CAPÍTULO 229

El silencio después de mis palabras colgaba pesado—denso suficiente para ahogar la luz del fuego.

Caelon no se movió al principio. Solo se quedó allí, su rostro inescrutable. Esperaba vacilación. Tal vez incluso rechazo. El mundo había hecho cobardes a las personas. Incluso los fuertes se doblaban ...

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