CAPÍTULO 230

El gruñido bajo retumbó en mi garganta. De esos que raspan desde lo más profundo—donde la rabia se enrosca como humo en los pulmones. Lo contuve, apenas.

Luego respiré. Largo. Controlado. Sabía a ceniza.

—Tengo razones innegables para querer acabar con la vida de Draven y alimentar con su cuerpo a...

Inicia sesión y continúa leyendo