CAPÍTULO 231

El silencio se aferraba como escarcha. Todos los ojos estaban puestos en mí.

Me quedé quieto, mirando a la gente que quedaba. Heridos. Magullados. Endurecidos. Sobrevivientes. Mi gente.

Tomé aire, sintiendo el peso de sus miradas asentarse en mis huesos.

Tú hiciste esto. Se suponía que debías pro...

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