CAPÍTULO 307

El cielo se rompió de nuevo. Un rayo atravesó la luna de sangre, como si los cielos mismos no pudieran soportar más ser testigos de la carnicería.

Tharax se lanzó.

Sus tentáculos avanzaron como látigos con púas—docenas de ellos, gruesos como troncos de árboles, girando, serrados y goteando corrupc...

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