CAPÍTULO 308

La grieta.

No fue fuerte, pero la sentí más de lo que la escuché. Como un grito en mis huesos. Como una traición.

Miré a Veilrender en mi mano, respiración superficial, sangre goteando por mi barbilla. Una fractura irregular partía la superficie de obsidiana de la espada, pulsando con un resplando...

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