CAPÍTULO 56

—Tu nombre— pregunté con una mirada fría al hombre destrozado frente a mí.

El enviado se estremeció al oír mi voz, su cabeza rodando débilmente antes de lograr levantarla lo suficiente para que su ojo inyectado en sangre se encontrara con el mío.

—G...Gregor— respondió con voz ronca. —Mi nombre es...

Inicia sesión y continúa leyendo