22- La música de la verdad

Cassandra no sabía cómo había llegado al trabajo al día siguiente, se sentía como un zombi, sin vida y sin propósito.

Se sentó en su escritorio y comenzó a trabajar automáticamente, respondiendo correos y acomodando papeles, ignorando las miradas de la gente y las de su jefe, quien sabía que la obse...

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