Gol imprevisto

Collins se levantó y caminó unos pasos alejándose de ella...

—No lo sé, Grace —dijo, perdido en sus pensamientos.

—No lo sé, pero creo que seguiré mi mente, dejaré que mi corazón me guíe. Porque mi corazón habla por mí, mi corazón lucha por mí. Aunque no sé cómo controlarlo. Solo tengo que seguir ...

Inicia sesión y continúa leyendo