Hambriento por ti

—Permíteme —pidió Collins. Y ella asintió, casi orinándose en los pantalones.

Él movió un poco su rostro y estampó sus labios sobre los de ella. Piper jadeó fuertemente, lo que permitió a Collins ganar más acceso a su boca.

Siguieron besándose con hambre. Uno pensaría que su vida entera dependía d...

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