Capítulo 23

Comenzaron a lamerme y no pude evitar reír. Tras un momento, ya más tranquilos, me vi allí acostada sobre Milo con Lia apoyada en mis piernas. —Hacía falta verlos —susurré, acariciando el cabello de la chica mientras Milo seguía lamiéndome. Estaba en paz, pero alguien decidió que el tiempo a solas s...

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