Capítulo 38

La miré y la encontré mirando nerviosamente a esos hombres lobo. Tiró del dobladillo de mi camisa mientras sus ojos seguían fijos en los demás.

—Ayuda... —susurró tímidamente..¿Por qué es tan linda, hombre?

—Reconócelos —le susurré de vuelta. Asintió y les sonrió nerviosamente... Debemos animarla....

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