Capítulo 54

Me senté en el suelo de inmediato y tomé a Dee en mis brazos.

—¿Qué pasó, Dee? ¿Hay algo mal? —No puedo evitar entrar en pánico. Aunque me estsba dando su habitual sonrisa extremadamente adorable, sus ojos todavía me ponían la piel de gallina y me asustaban.

—Ryan —lo llamé con desesperación, y es...

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