Capítulo 131 Mi marido requiere asesoría legal

MILA

—¿Y yo qué demonios sé de eso?

Con el teléfono todavía pegado a la oreja, Fin deja de caminar de un lado a otro para dedicarme una media sonrisa tranquilizadora. Una que no parece cuadrar con su conversación.

—Ya, bueno —agrega, desviando la atención—, para eso te pago. Está bien. Claro....

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