Capítulo 23 Amenazas, Sonrisas Y Química Explosiva

Manuela

Resisto la necesidad de arrugar la nariz. El papá de Ida no era ningún poeta, pero supongo que no se equivocaba. Casarse conmigo para ponerle las manos encima a una propiedad. Tirarse a la asistente de Fernando. Podría ser la punta del iceberg.

—Tu papá suena como un hombre inteligente...

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