Capítulo 35 El diablo entra en campaña

Fernando

Los hombres intercambian una mirada mientras Manuela rompe a reír. Si la luz del sol tuviera voz, sonaría como su risa, decido.

—¡Ni una sola cosa! —admite ella.

—Bueno, eso es un alivio. —Fin sonríe ampliamente—. O podríamos vernos obligados a soltar algo de prenda por nuestra cuent...

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