Capítulo 41 Maldito Fernando

MANUELA

Cierro los ojos un instante, incapaz de hablar, con el latido entre mis piernas convertido de repente en un frenesí. Cae de rodillas frente a mí, levantando el peso de mis pechos con las manos.

—Eres tan jodidamente comestible —susurra, lamiendo mi pezón. Succionando con humedad, tensa...

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