Capítulo 47 No preguntes si no quieres saber

Manuela

—Bueno, esa fea sarna ya desapareció, lindura. Estarás acurrucado junto a tu amor para siempre en muy poco tiempo.

—¿Crees que haya esperanza para mí? —digo, apoyándome en la cerca. Con mi tiempo de vacaciones terminado, he trabajado turnos de doce horas esta semana, y ahora estoy en l...

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