Capítulo 50 La palabra con «p» que casi me mata

Fernando

—Tengo que encontrar mi teléfono —dice Manuela mientras su amiga desaparece. Sin embargo, ella no se mueve, ni yo tampoco, disfrutando del peso de su cabeza contra mi esternón y del susurro de su cabello bajo mi barbilla.

—Tal vez deberíamos comprarte un rastreador. —Frunzo ligerament...

Inicia sesión y continúa leyendo