Capítulo 53 No mires los diamantes, mírame a mí

Manuela

¿Qué carajos?

¿Acaba de pasar eso o me lo imaginé? Porque, por una fracción de segundo, pareció que estaba a punto de proponerme matrimonio. Peor aún: ¡no salí corriendo hacia las colinas! ¿Acaso pensó que necesitaba atarse los cordones y lo malinterpreté? ¿O su cerebro falló... o el m...

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