Capítulo 83 Juegas sucio, señor Deubel

MAnuela

—En lo único que puedo pensar es en ponerles la boca —me susurra al oído—, en chuparlas hasta que estén brillantes y rosadas. Pienso en lo bien que te verías con mi polla encajada entre tus fabulosas tetas. —Aliento ardiente, palabras aún más ardientes, mientras sus dedos incitan y prov...

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