Capítulo 9 No Me Niegues el Clímax

Manuela

Sus palabras y el apretón reconfortante me traen lágrimas a los ojos. Pero cuando acomoda su mano entre mis piernas, mis pensamientos se dispersan. Con un tirón rápido, me arranca las bragas de gasa del cuerpo.

Cae de rodillas y, oh, Dios. Cierro los ojos ante la vista de su cabeza o...

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