Capítulo 97 Por sus caricias, firmo donde sea

Fernando

Claro que puedo explicarlo, aunque las palabras se me atoren en la garganta. Trago saliva para hacerlas pasar. Dudo que alguna vez haya querido rendir cuentas de mí mismo tanto como ahora. Tengo que recuperarla.

—Verán, corrían el riesgo de perder el santuario.

—¿A este tipo le falta...

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