El ataque inesperado de Laura

—Hola, hijo. Espero que no te haya dado problemas— dijo Wilfred con una sonrisa, relajando su rostro.

—Cariño... yo no soy... ¿no me conoces?— Ruby hizo un puchero. Inmediatamente, Wilfred tomó sus labios con los dedos.

—Sí... yo soy...— Wilfred le agarró el trasero y lo apretó. Ruby mordió sus la...

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