Capítulo 48 INSTINTO CALLEJERO.

—Abre las piernas a la anchura de los hombros —ordenó Massimo. Su voz sonó profunda, vibrando directamente contra mis omóplatos, amortiguada por los protectores auditivos pero nítida en mi cabeza.

Obedecí de inmediato, separando los pies sobre el piso de concreto. Los tacones de cinco centímetros q...

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