Capítulo 49 EL PEOR DÍA PARA ENFERMARSE.

Abrí los ojos en la penumbra del cuarto de servicio. El colchón de espuma barata no retenía calor, pero mi piel ardía como si estuviera irradiando fuego desde los huesos.

Intenté mover el brazo derecho para alcanzar el teléfono sobre la pequeña mesa de noche. Los músculos simplemente no respondiero...

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