Capítulo 50 EL ENFERMERO LETAL.

El olor aséptico a alcohol médico y el roce de unas sábanas completamente secas me devolvieron a la realidad.

Mi cuerpo seguía irradiando calor, pero el temblor violento había cedido casi por completo. Estaba acostado boca arriba en mi propio cuarto, sobre el colchón barato, pero ahora estaba cubie...

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