Capítulo 55 CULPANDO AL MÁS DÉBIL.

La resaca de una fiebre de cuarenta grados te deja el cuerpo como si hubieras sido apaleado con sacos de arena. Mis articulaciones crujían con cada movimiento, mi garganta exigía agua que no tenía tiempo de beber y mi hombro derecho latía al ritmo de mi pulso, cortesía de haber balanceado un sartén ...

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