Capítulo 57 CURANDO HERIDAS DE ESTRÉS.

La medianoche llegó sin traer un solo gramo de sueño. El colchón de espuma de mi cuarto se sentía relleno de grava. Me di la vuelta por enésima vez, aplastando la cara contra la almohada plana, pero el silencio servía como caja de resonancia. Cada vez que cerraba los ojos, la misma secuencia se repe...

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