Capítulo 68 LA EXPULSIÓN DE LA BURBUJA.

No tuve la oportunidad de despedirme del perro.

Apenas Massimo abandonó el comedor, dos sicarios de traje oscuro entraron por la puerta de servicio. No portaban armas en las manos, pero su lenguaje corporal indicaba que usarían la fuerza física si yo oponía la más mínima resistencia.

—Por orden de...

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