Capítulo 112

Esos dedos eran mucho más diestros que cualquier pene, tocando cada punto sensible dentro del coño de Juniper.

Ella se echó hacia atrás, metiéndose en el abrazo del hombre, y bajo el ataque implacable de sus dedos, se corrió en un instante.

—¡Ya no aguanto!— Sus jugos se escurrían entre los dedos ...

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