Capítulo 328

El tiempo parecía arrastrarse sin fin; cada segundo se sentía como una eternidad.

Charlotte tenía las manos fuertemente entrelazadas; las uñas se le clavaban en las palmas, pero no sentía nada.

Tenía la vista fija en la puerta del quirófano, esperando desesperadamente que se abriera, con la espera...

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