Capítulo 55 C-55

El silencio de Amadeo fue demasiado largo. Gina lo observaba desde el sofá, esperando una respuesta que no llegaba, y cuanto más tiempo permanecía él callado, más desesperación comenzaba a apoderarse de ella. Sus ojos, todavía húmedos por el llanto, buscaron los de Amadeo con una ansiedad casi infan...

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