Capítulo 30 El cumpleaños.

Con un “te espero en el salón Lancaster, no tardes”, con la emoción que se podía sentir al latir de su corazón, se metió a duchar, ella no dejaba de contemplar todo aquel jardín que Daniel llevó sin que ella se diera cuenta a su habitación.

Con un vestido volado en un tono rosa, unas sandalias plat...

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