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—Perdón por volver tan tarde —dijo Layla en cuanto se abrió la puerta del auto.

Davian se quedó de pie, sosteniéndole la puerta, con una expresión estoica en el rostro.

—Ya casi es hora de cenar.

—No me di cuenta de que había pasado tanto tiempo —hizo un puchero al bajar—. Es que hacía muchísimo ...

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