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Layla estaba sentada frente al espejo con una pequeña sonrisa mientras Susan daba los últimos retoques a su cabello y maquillaje.

La sirvienta era sorprendentemente buena en eso. Layla se enteró de que había trabajado en un salón antes de entrar al servicio del amo Davian.

—Gracias, Susan —exclamó...

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