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—¿Por qué Blu? —preguntó, alzando la vista hacia ella con ojos de cachorro.

Rosa soltó un suspiro; estaba a nada de perder la paciencia.

—Te dije que no me llamaras así. ¿Cómo te sentirías si yo te llamara Manos Largas?

Sus ojos se abrieron con una sorpresa encantada.

—¿Me vas a poner un apodo? ...

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