Capítulo 228 228

Los ojos de Elena eran de hielo; su tono, plano.

—Quítate de mi camino.

Ya había visto a Sierra acercándose por detrás, reflejada en las puertas de vidrio del edificio.

El rostro de Sierra se torció de rabia.

—¿Cómo te llamas?

—¿Y por qué tendría que decírtelo?

—Mi amiga está en el hospital po...

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